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lunes, 18 de mayo de 2015

El asma y su posible asociación con la alergia al maní

PEDIATRÍA. Conferencia internacional en Denver

El asma y su posible asociación con la alergia al maní.

  • Esta alergia es en EEUU como la del huevo y la leche en España

Cacahuetes
En España, la alergia a los frutos secos es muy poco prevalente. JOSE MARIA PRESAS

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El 80% de los niños asmáticos tiene algún tipo de alergia. Así como en España las más comunes son al polen, al huevo y la leche, en EEUU la preocupación tiene que ver con los cacahuetes, muy presentes en su alimentación. Por este motivo, son varios los equipos científicos que indagan para encontrar posibles casos ocultos detrás de la sintomatología del asma infantil.
En la Conferencia internacional de la Sociedad Torácica Americana que se está celebrando estos días en Denver (Colorado, EEUU), un grupo de investigadores presenta nuevos datos al respecto. Tras analizar a 1.517 niños con asma de una clínica pulmonar pediátrica en el Hospital infantil de la Misericordia en Toledo, Ohio (EEUU), observaron que más de la mitad mostraba sensibilidad al cacahuete (66%). El 44% (665) dio positivo en un análisis de sangre (para detectar los anticuerpos IgE) y el 22% (148) en una prueba cutánea.
Los autores explican, además, que en casi el 50% de los casos, ni estos niños ni sus familias sospechan de dicha alergia. "Los síntomas se camuflan", puntualiza Robert Cohn, uno de los responsables del artículo. "Muchos de los síntomas respiratorios que produce esta alergia pueden parecerse a los que ocasiona el ataque de asma, y viceversa". Por ejemplo: dificultad para respirar, sibilancias y tos. Dadas las semejanzas, "el objetivo de este estudio era evaluar la proporción de niños asmáticos que también demostraban sensibilidad a los cacahuetes", para así poder valorar la pertinencia o no de realizar pruebas de sensibilidad a este fruto seco a los niños con asma.

Sensibilidad no es alergia

Tanto el análisis de sangre como la prueba cutánea informan de que "puede haber una sensibilización. De ahí a que tenga alergia, la diferencia es enorme", puntualiza Silvia Sánchez García, alergóloga del Hospital Niño Jesús de Madrid. Debería ser el alergólogo quien certifique la alergia a través de la prueba de la provocación en la consulta. Por esta razón, conviene interpretar los resultados con "cautela", especialmente en España, donde la prevalencia de alergia a los frutos secos en general es de menos de un 1% y, concretamente al cacahuete es muy rara.
Dados los datos del estudio, de los 1.517 niños, el 11% (163) estaba diagnosticados con seguridad (por historia clínica) de alergia al cacahuete. Ese 66% de los menores que presentaba sensibilidad a este fruto seco "podría no desarrollar la alergía nunca", argumenta la especialista española al comentar este trabajo.
Lo cierto, continúa la alergóloga, es que el 80% de los niños asmáticos tiene algún tipo de alergia, bien a la comida o ambiental. Las más comunes en España son al polen (diferentes tipos en función de la zona geográfica), al huevo, a la leche y al pescado. Teniendo en cuenta el componente alérgico en esta parte de la población y que su asma es más grave, "sí sería recomendable que a los niños asmáticos les viera un alergólogo para ver si tienen alguna alergia que pueda desencadenar una crisis de asma", señala la doctora Sánchez.

Fuente: Diario El Mundo. España. Edición digital
Disponible en: http://www.elmundo.es/salud/2015/05/18/5558ad10e2704e3d628b457d.html

sábado, 18 de abril de 2015

La lactancia materna prolongada aumenta el cociente intelectual a largo plazo

La lactancia materna prolongada mejora el rendimiento escolar, aumenta el cociente intelectual en el adulto y se relaciona con unos ingresos altos en el futuro, según una extensa muestra de miles de bebés brasileños.
El equipo analizó los datos de cerca de 6.000 bebés que nacieron en el año 1982 en el municipio brasileño de Pelotas. De ellos, 3.493 realizaron un test de inteligencia intelectual a los 30 años (Wechsler Adult Intelligence Scale, 3rd version). Los expertos dividieron a los participantes en cinco grupos, basándose en el tiempo en el que habían recibido la lactancia materna y controlaron diez variables sociales y biológicas que pueden contribuir al incremento del cociente intelectual, como ingresos familiares, nivel de escolarización de los padres, genética, edad de la madre y hábito tabáquico durante el embarazo, el peso del bebé y el tipo de parto.
El estudio muestra la primera evidencia de que la lactancia materna durante más de doce meses tiene un gran impacto en el desarrollo cognitivo, efectos que persisten también en la edad adulta. Un niño que reciba lactancia materna un mínimo de un año conseguirá a los 30 años un cociente intelectual mejor (diferencia de 3,76 puntos; IC 95% = 2,20-5,33) y tendrá más años de escolaridad (0,91 años más; IC 95% = 0,42-1,40) y un mejor salario en comparación con los que sólo reciban lactancia materna durante menos de un mes.


Fuente: http://www.neurologia.com/sec/RSS/noticias.php?idNoticia=5078
[Lancet Glob Health 2015]
Victora CG, Horta BL, Loret de Mola C, Quevedo L, Pinheiro RT, Gigante DP, et al.

sábado, 7 de marzo de 2015

Embarazo tras la cirugía de la obesidad: pros y contras

Embarazo tras la cirugía de la obesidad: pros y contras

  • Las mujeres que gestan tras esta intervención tienen menos riesgo de diabetes gestacional

  • Pero también presentan más posibilidades de tener hijos pequeños para su edad

  • Además, se ha observado una posibilidad de incremento de la mortalidad de los bebés

Perfil de una mujer en un avanzado estado de gestación.

Conseguir un embarazo tras una operación de cirugía bariátrica para perder peso tiene pros, pero también contras. Un estudio publicado en The New England Journal of Medicine afirma que las mujeres que gestan tras este tipo de operación tienen menos riesgo de padecer diabetes gestacional y de dar a luz niños con exceso de peso pero, a cambio, aumentan las posibilidades de tener hijos pequeños para su edad gestacional y se observa una posibilidad de incremento de la mortalidad.
Para el jefe de Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico San Carlos, Miguel Ángel Rubio, esto tiene una clara lectura: ninguna mujer obesa debe someterse a cirugía bariátrica solo por mejorar su pronóstico de embarazo y solo ha de hacerlo si cumple con las indicaciones establecidas para entrar en quirófano: un índice de masa corporal (IMC) de más de 40 (o más de 35 si se acompaña de alguna comorbilidad asociada, como hipertensión), una estabilidad psicológica contrastada, haber intentado previamente perder peso sin éxito con dieta y ejercicio y no presentar otra enfermedad grave al mismo tiempo, como insuficiencia hepática.
Los investigadores dirigidos por Martin Neovious, del Karolinska Institutet de Suecia pretendieron con su trabajo contestar a una pregunta aún no respondida: qué impacto tenía la cirugía de la obesidad en las futuras madres. Para ello, compararon el embarazo de las 670 mujeres en este grupo que habían sido madres entre 2006 y 2011 con el de las 627.000 que habían dado a luz sin haberse operado por no tener necesidad de hacerlo.
Los datos fueron concluyentes. Un 6,8% de pacientes no operadas padeció diabetes gestacional frente al 1,9% de las que sí habían pasado por quirófano. Un 22,4% de las primeras dieron a luz niños grandes para su edad gestacional, frente al 8,6% del segundo grupo pero las cosas cambiaban en el porcentaje de niños de bajo peso para su edad en el vientre: nacieron así un 15,6% de los hijos de obesas operadas frente a un 7,6% del grupo control. El riesgo de dar a luz a un niño muerto o que muriera en el parto fue de 1,7% en el grupo de las operadas frente a un 0,7% en el otro.
Rubio, que acaba de publicar un trabajo similar en la revista Obesity Surgery, reconoce sus resultados en los del estudio sueco. Como en este, su serie de 112 obesas embarazadas tras operarse, tuvieron más niños pequeños para su edad gestacional y menos diabetes de este tipo. Y también se observó una tendencia, no estadísticamente significativa, a un mayor porcentaje de muerte fetal.
Por esta razón, el experto resalta la importancia de operarse "solo si es necesario", aunque destaca la seguridad de la cirugía bariátrica "sobre todo desde que se hace con laparoscopia".
Además, recuerda que los endocrinos recomiendan esperar un año a las mujeres operadas para quedarse embarazadas, algo que no siempre se cumple, muchas veces por descuido de las propias pacientes.

Fuente: Diario ELMUNDO. Edición digital.
Disponible en: http://www.elmundo.es/salud/2015/03/04/54f6112fca47419b398b4573.html

martes, 24 de febrero de 2015

Pescado azul en el embarazo, qué dicen los estudios más recientes

Pescado azul en el embarazo, qué dicen los estudios más recientes

Continúa vigente el mensaje de precaución por la presencia de metales pesados en algunas especies, aunque un estudio sugiere que la riqueza del omega 3 podría equilibrar sus efectos nocivos
  • Por MAITE ZUDAIRE
  • 16 de febrero de 2015
Imagen: halfpoint
Hace unos años, bajo el título 'Embarazo, lactancia e infancia: ¿dieta sin pescado?', EROSKI CONSUMER se hizo eco de un riguroso informe de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). En él se recomendaba evitar comer algunas especies de pescado azul en ciertas etapas de la vida, como el embarazo, la lactancia y la niñez (hasta los 3 años). En concreto, se señalaba al pez espada, al tiburón, al atún rojo y al lucio, las variedades que, por su gran tamaño, acumulan en sus tejidos metales pesados como el mercurio, incluida su forma más tóxica, el metilmercurio. Pero ¿qué dicen los estudios en la actualidad acerca del consumo de pescado azul en la gestación? Este artículo trata de responder esta pregunta.

Pescado azul y metales pesados

El informe de la AESAN se basaba en el estudio "POUCH" (acrónimo de Pregnancy Outcomes and Community Health), realizado por investigadores de la Universidad de Harvard y de la Universidad Estatal de Míchigan (EE.UU.) en 2006, que también EROSKI CONSUMER reseñó en su día en el artículo 'Exceso de pescado en el embarazo'. Los datos analizados condujeron a los investigadores a la conclusión de que el pescado con altos niveles de metilmercurio comporta una concentración elevada de este contaminante en el metabolismo. Si el consumidor es una mujer gestante, eso puede suponer un alto riesgo de dar a luz de forma prematura. Adelantaba el informe, sin embargo, que eran precisos más estudios que confirmaran o rebatieran la asociación entre ambos hechos. La importancia de la ingesta de omega 3 en el embarazo forzaba conclusiones con máxima evidencia científica.
El último número de The American Journal of Clinical Nutrition recoge un nuevo informe sobre el tema, firmado por investigadores de la Universidad de Rochester Medical Center (Nueva York, EE.UU.) y la Ulster University de Belfast (Reino Unido). Los expertos trabajaron junto el Ministerio de Salud de la República de las Seychelles. Este informe, si bien reincide en la alerta por la presencia de metales pesados en el pescado azul, presenta una nueva tesis: que su riqueza en omega 3 podría compensar sus peligros.

Pescado azul: ¿merece la pena comerlo en el embarazo?

El debate está en los foros de nutrición y salud desde hace años y, por el momento, los mensajes son contradictorios. Por una parte, se recomienda la ingesta de pescado azul por su riqueza en ácidos grasos omega 3, en concreto, el ácido docosahexanoico (DHA), básico para el correcto desarrollo del sistema nervioso central. Pero, por otro lado, se realiza la advertencia de que no hay que excederse en el consumo de este tipo de pescado, a fin de evitar una ingesta excesiva de metilmercurio.
El metilmercurio, la forma en la que el mercurio se halla en los organismos vivos, se acumula en los peces (en especial, en los predadores más grandes, como el atún o el pez espada). Hasta el 95% del metilmercurio se absorbe a través del tracto gastrointestinal al comer pescado. Por lo general, los niveles absorbidos no suponen un riesgo para una persona adulta, pero sí pueden serlo para un feto que aún está en desarrollo. Además del metilmercurio, otros contaminantes que se acumulan en el pescado y que pueden tener efectos en el feto en desarrollo son las dioxinas y los bifenilos policlorados.
La cuestión que se debate todavía en los foros de científicos y dietistas es hasta qué punto las ventajas superan los riesgos de consumir pescado azul en el embarazo.

Embarazo, omega 3 y metales metilmercurio

En la actualidad, la Food and Drug Administration (FDA) recomienda que las mujeres en estado no coman pescado más de dos veces por semana y que este sea de pequeño tamaño. La razón para limitar el consumo se debe a que gran parte del mercurio en el medio ambiente termina en los océanos. Aunque el vínculo entre la ingesta de pescado y los problemas de desarrollo en la infancia nunca se ha demostrado de manera concluyente, los expertos prefieren ser precavidos. Sin embargo, sí que está demostrado el beneficio de los ácidos grasos para el desarrollo del cerebro y de los ojos, unos ácidos grasos que se encuentran con gran riqueza en el pescado azul.
Hasta que el gran objetivo de vaciar los mares de minerales pesados se consiga, los esfuerzos se centran en definir y cuantificar la verdadera relación entre nutrientes y el mercurio de los peces. Esta es una asociación mucho más compleja de lo que se había apreciado hasta ahora, pues podría haber un equilibrio entre las diferentes propiedades antiinflamatorias de los ácidos grasos (que promueven el desarrollo del feto) que logran neutralizar el metilmercurio. Así, al menos, lo adelanta el estudio conjunto de la universidad neoyorkina de Rochester Medical Center, la Universidad de Ulster y el Ministerio de Salud de la República de Seychelles.

El estudio: 20 años para analizar el impacto del pescado azul en la dieta

La investigación se prolongó durante 20 años para analizar la incidencia del mercurio en el desarrollo de la población. La sociedad de las islas es eminentemente ictiófaga, por lo que se consideró un lugar idóneo para la medición del impacto de salud pública de mercurio y su exposición durante un largo periodo.
Participaron más de 1.500 madres y bebés. El desarrollo de los niños se evaluó a través de una variedad de habilidades de comunicación, de comportamiento y pruebas motoras. Las pruebas comenzaron a los 20 meses después del nacimiento y los menores fueron seguidos hasta sus 20 años. Las muestras de pelo también se obtuvieron de las madres mientras estaban embarazadas, por lo que el equipo pudo medir los niveles de exposición al mercurio prenatal.
Como los niños fueron seguidos hasta la edad adulta, se estableció que no hubo asociación entre el consumo de pescado de las madres gestantes y el desarrollo neurológico deteriorado en su descendencia. También se midieron los niveles de ácidos grasos poliinsaturados (PUFA) en las mujeres durante el embarazo. Los investigadores hallaron que los pequeños de madres con niveles más altos de ácidos omega 3 (que se encuentra en el pescado) se desempeñaron mejor en algunas pruebas.
Todavía es pronto para conclusiones definitivas pues, tal y como se anunció hace décadas, son necesarios varios estudios, con poblaciones diferentes, en situaciones distintas y con dietas autóctonas, para refrendar la hipótesis de que si bien el metilmercurio es perjudicial, la propia riqueza natural de omega 3 lo neutraliza. Por el momento, esta es la tesis que se persigue probar de manera definitiva.

La importancia del omega 3 en el embarazo

Los ácidos grasos omega 3 son esenciales para el crecimiento y el desarrollo humano, ya que están presentes en las membranas celulares. El aporte de DHA (omega 3) durante el embarazo, la lactancia y la primera infancia se revela clave tanto para el correcto desarrollo de la visión como del tejido neuronal cerebral del niño. El DHA es un ácido graso que desempeña un rol estructural y funcional en el cerebro y en la retina. La principal fuente dietética de la EPA y DHA, ambos omega 3 con efecto antiinflamatorio, son los peces marinos (en concreto, los azules). De ahí la importancia de determinar la impronta de mercurio ante la capacidad neutralizadora de los ácidos.

Fuente: Eroski Consumer
Disponible en:
http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/embarazo_y_lactancia/2015/02/16/221492.php

sábado, 20 de diciembre de 2014

Salud brinda recomendaciones para la manipulación segura de alimentos durante las fiestas


Salud brinda recomendaciones para la manipulación segura de alimentos durante las fiestas

Para evitar enfermedades derivadas del incorrecto manejo de la comida, la cartera sanitaria nacional recuerda una serie de medidas para el correcto manejo y traslado de alimentos con el fin de evitar enfermedades como el síndrome urémico hemolítico y la salmonella.

Las fiestas que se aproximan son celebraciones en las que se comparten alimentos entre familiares y amigos. Para que los festejos sean plenos y sin complicaciones, el Ministerio de Salud de la Nación recuerda algunos consejos para el correcto traslado y conservación de los alimentos a fin de evitar la proliferación de bacterias peligrosas para la salud que pueden causar enfermedades.
"Tener unas felices fiestas también depende de la calidad y la cantidad de los alimentos que vayamos a consumir, por lo cual es muy importante conservar y trasladar convenientemente la comida, así como guardar moderación en la mesa para no comer ni beber en exceso para no afectar la salud", explicó Juan Manzur, titular de la cartera sanitaria nacional.
Una ETA se produce cuando se consumen alimentos o se bebe agua con contaminantes peligrosos en cantidades suficientes para afectar la salud. Algunos síntomas son  diarrea, vómitos o dolores semejantes a los de una gripe, los que pueden comenzar desde unas horas hasta unos días después de ingerir el alimento o agua contaminada.
Estos síntomas varían en función de la cantidad de bacterias o de toxinas presentes en el alimento; de la cantidad de alimento consumido y del estado de salud de la persona. Para las personas sanas, la mayoría de las ETA son enfermedades que sólo duran un par de días y no presentan complicaciones pero para las personas más susceptibles como los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas y los que padecen otras patologías pueden ser más severas, dejar secuelas o incluso provocar la muerte.
El síndrome urémico hemolítico es una de estas patologías. Causado por un tipo de la familia de bacterias Escherichia coli, produce diarrea con sangre que en el 10 por ciento de los casos puede complicarse y desarrollar insuficiencia renal aguda en niños y trastornos de coagulación en adultos. Las Salmonellas son otro grupo de bacterias resistentes a la congelación pero no al calor que pueden causar diarreas en humanos .
Para evitar estás y otras patologías asociadas a los alimentos, el Ministerio de Salud de la Nación a través de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), ofrece a la población una serie de recomendaciones para prevenir este tipo de afecciones que consisten en poner en práctica medidas básicas sobre higiene y manipulación de alimentos.
Durante las compras:
• Comience con los productos envasados y deje para el final los perecederos como carnes, aves, pescados o productos lácteos.
•  Al elegir el establecimiento tenga en cuenta el orden y limpieza de las instalaciones; la temperatura de las heladeras (menor a 5ºC en el caso de refrigeradores y de -18ºC en freezers) y que los equipos no estén sobrecargados ya que así no enfrían de manera adecuada.
• Si compra carne picada, prefiera la que fue procesada en el momento y consúmala de inmediato. Este producto se alterará más rápidamente que una pieza de carne entera.
• Controle las fechas de vencimiento de todos los productos. No compre alimentos sin fecha, marca o números de registro, ni aquellos cuyo envase se encuentre en malas condiciones.
• No compre alimentos preparados que se exhiban a temperatura ambiente.
• No permita que le expendan el pan sin guantes o luego de haber manipulado dinero.
• No compre huevos que tengan su cáscara rota o sucia.
• Los productos como las carnes, aves y pescados deben guardarse en bolsas, separados de otros alimentos, para evitar que los jugos de los mismos puedan contaminarlos.
• Si solicita el envío de mercadería a domicilio, asegúrese de que los productos perecederos permanezcan el menor tiempo posible a temperatura ambiente.
• Separe los alimentos de acuerdo a su tipo. Tenga presente que los jugos de algunos productos pueden contaminar a otros (separar las carnes crudas de los productos listos para consumir y las verduras). No poner en la misma bolsa artículos de limpieza con alimentos.
• Si durante la compra desiste de llevar algún producto perecedero que ya había seleccionado, devuélvalo al correspondiente refrigerador para evitar que se corte la cadena de frío.
Al manipular alimentos
• No mezcle alimentos crudos y cocidos. Guarde en heladera y tapados aquellos alimentos que no van a ser sometidos al calor antes de ser ingeridos. De esta forma, prevendrá posibles contaminaciones con otros productos.
• Lave las verduras y las frutas antes de ubicarlas en la heladera. Proceda de la misma forma con los envases de bebida.
• Al abrir una lata de conserva, transfiera todo el contenido a un envase de vidrio o de plástico. Nunca conserve el excedente en la lata.
• Conserve los huevos en la heladera y en su envase original, separados de otros alimentos listos para ser consumidos.
• Evite la contaminación cruzada, utilizando distintos utensilios para manipular los alimentos crudos y los cocidos.
• No vuelva a congelar un alimento que ya fue descongelado, pues ello favorece la contaminación con microorganismos. Descongele el producto en la heladera y no a temperatura ambiente, ni lo aproxime a una fuente de calor o bajo el chorro de la canilla.
• Los preparados que contengan huevo crudo y las mezclas para preparar panqueques no deberán conservarse más de 24 horas.
• No cocine verduras sin haberlas lavado previamente: la cocción puede destruir la contaminación microbiana presente pero no los contaminantes químicos (pesticidas, fertilizantes).
• Si no posee agua de red controlada, hiérvala antes de usarla pero no en forma prolongada. El calentamiento eliminará, por un lado, los microorganismos presentes, pero también concentrará algunas sales que podrían resultar dañinas para la salud.
• No descongelar los alimentos a temperatura ambiente, ya que pueden multiplicarse las bacterias. Hacerlo en la heladera, microondas (si se los va a cocinar inmediatamente), o como parte de la cocción.
Al cocinar los alimentos
La cocción completa se logra cuando alcanzan una temperatura interna superior a los 70º C. Si no se posee un termómetro para alimentos debe :
• Cocinar las carnes y comidas que llevan carne picada o trozada hasta que no queden partes rojas o rosadas en su interior.
• Cocinar los huevos hasta que la clara y la yema estén firmes. Evitar recetas que lleven huevos crudos.
• Cocinar el pescado hasta que esté opaco y se desmenuce fácilmente con el tenedor.
• Los rellenos deben colocarse inmediatamente después de prepararse en refrigeración o en un horno precalentado, a no menos de 68 ºC.
Al momento de comer
• Cuando sirva la mesa durante estas fiestas mantenga la temperatura de los alimentos, sin son calientes, calientes y fríos, los fríos. Las bacterias crecen entre los 5ºC y los 60ºC, por lo tanto la comida debe permanecer el menor tiempo posible a temperatura ambiente.
• No dejar alimentos cocidos y/o perecederos a temperatura ambiente durante más de 2 horas. Mantenerlos refrigerados hasta el momento de servirlos
• Para asegurarse que la temperatura de conservación sea correcta, verificar que la heladera este a 5ºC o menos, y el freezer a -18ºC.
• Si se trasladan alimentos de un domicilio a otro, asegurarse de que no permanezcan más de 2 horas a temperatura ambiente y que estén tapados.
• Las sobras no deben guardarse en el refrigerador durante más de tres días y no deben recalentarse más de una vez.
• En lugar de servir la comida en una fuente grande, es preferible colocar los alimentos en varias pequeñas para evitar que permanezcan mucho tiempo a temperatura ambiente.

Fuente: Ministerio de Salud de la Nación
Disponible en: http://www.msal.gov.ar/prensa/index.php?option=com_content&view=article&id=2469%3Asalud-brinda-recomendaciones-para-la-manipulacion-segura-de-alimentos-durante-las-fiestas&catid=6%3Adestacados-slide2469

viernes, 21 de noviembre de 2014

Las 10 reglas de oro de la higiene alimentaria

 Difundidas por la Organización Mundial de la Salud

Las 10 reglas de oro de la higiene alimentaria

Diez normas básicas para evitar la contaminación de los alimentos y los trastornos que esto acarrea.
Evitar la contaminación de los alimentos en el manejo cotidiano es fundamental para reducir el riesgo de contraer enfermedades de origen alimentario. Para llevarlo a cabo con efectividad y a conciencia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda diez sugerencias básicas de aplicación en el hogar, día a día.



1. Consumir sólo alimentos que hayan sido tratados o manipulados en forma higiénica y conservados a una temperatura adecuada. Por ejemplo, leche pasteurizada o hervida y refrigerada (conservada en la heladera), carnes refrigeradas o congeladas.
2. Cocinar suficientemente los alimentos (75º C en el centro). La adecuada cocción garantiza la destrucción de los gérmenes. Si quedan partes crudas hay riesgo de que se desarrollen nuevos gérmenes.
3. Consumir los alimentos inmediatamente después de cocinarlos evita la proliferación de microbios.
4. Guardar cuidadosamente los alimentos cocinados. Si no van a ser consumidos enseguida colocarlos en la heladera, el congelador o el freezer. No dejarlos a temperatura ambiente.
5. Calentar suficientemente los alimentos cocidos. Antes de consumir aquellos alimentos cocinados que fueron refrigerados se los debe calentar a altas temperaturas. La mejor manera de hacerlo es a fuego mínimo durante el tiempo necesario para que el interior quede muy caliente. En el caso de alimentos que se comen fríos es conveniente consumirlos apenas de retiran de la heladera.
6. Evitar el contacto entre alimentos crudos y cocidos. Estos últimos pueden contaminarse por el contacto con alimentos crudos. También es importante no usar para alimentos cocidos los utensilios que se utilizaron para preparar alimentos crudos.
7. Asegurar una correcta higiene tanto de la persona encargada de manipular los alimentos como del lugar donde se cocina. Los utensilios, paños y rejillas, los pisos y las paredes de la cocina son fuentes de contaminación si no se los lava con agua, jabón y lavandina.
8. Mantener los alimentos fuera del alcance de insectos, roedores y animales domésticos. En especial los insectos y roedores contaminan no sólo los alimentos que eligen para comer, sino también aquellos con los que toman contacto a su paso.
9. Utilizar agua potable de red o potabilizarla con 2 gotas de lavandina por litro de agua, o bien hirviéndola durante 5 minutos.
10. Cubrir y proteger los alimentos que deban quedar expuestos a temperatura ambiente.

sábado, 6 de septiembre de 2014

Entrenar al cerebro para que prefiera la comida sana

Entrenar al cerebro para que prefiera la comida sana

  • Adelgazar es posible si se opta por una nutrición equilibrada y baja en calorías

  • Las diferentes dietas de adelgazamiento logran una pérdida de peso que no se sostiene

  • El sobrepeso y la obesidad están vinculados con múltiples problemas de salud

Especialistas en nutrición recomiendan comer frutas y verduras...
Especialistas en nutrición recomiendan comer frutas y verduras diariamente. EL MUNDO

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¿Es de los que adora el beicon y odia la coliflor? ¿No puede resistirse a unas patatas fritas y, sin embargo, podría vivir sin la fruta? Pues sepa que es posible reeducar a su cerebro para que prefiera las opciones más saludables. Al menos es lo que sugiere un estudio publicado esta semana en la revista Nutrition and Diabetes cuyos datos podrían ser útiles para combatir la epidemia de sobrepeso que vive el planeta.
"La obesidad se asocia con una hiperactivación del sistema de recompensa en favor de la comida con muchas calorías frente a las que tienen pocas [...] Sin embargo, hasta la fecha no estaba claro si este patrón podría revertirse de alguna manera", explican los autores del trabajo en la revista científica.
Para comprobarlo, estos investigadores de las Universidades de Harvard y Tufts, en EEUU, analizaron mediante resonancia magnética el cerebro de ocho personas con obesidad antes y después de someterse a un programa de adelgazamiento de seis meses. Después, compararon los resultados con los de un grupo control.
Según explican en el texto, eligieron este programa porque se basaba en alcanzar un cambio de comportamientos en el paciente y en tratar de romper los lazos existentes con la comida poco saludable. Además de sesiones de grupo y el apoyo de expertos en nutrición, los pacientes habían recibido trucos para el día a día, como menús específicos, recetas y platos saciantes pero bajos en calorías.
Al analizar a fondo los circuitos de recompensa cerebrales, los investigadores comprobaron que los individuos que se sometieron al plan de adelgazamiento habían desarrollado cambios en áreas del cerebro relacionadas con el aprendizaje y la adicción. Se había producido un aumento de la sensibilidad hacia las opciones más saludables en detrimento de las más calóricas.
"Nuestros datos muestran que es posible cambiar las preferencias de la comida no saludable a la saludable", señalan los investigadores, quienes reconoce que su estudio se ha limitado a muy pocos pacientes, por lo que reclaman nuevos estudios que ratifiquen sus conclusiones.
"Ha de explorarse más este área por su potencial para fomentar la efectividad y la sostenibilidad de los tratamientos para la obesidad basados en el comportamiento", señalan.
Desde hace años, los especialistas en nutrición recuerdan que, aunque complejo de lograr, el cambio de hábitos y el reaprendizaje dietético es una estrategia mucho más efectiva en la lucha contra la obesidad que optar por una de las muchas dietas que se popularizan periódicamente.
Un metaanálisis de casi 50 estudios publicado esta semana en la revista JAMA muestra que ninguno de estos regímenes -Atkins, dieta de la Zona, Dukan, etc- son la panacea y que, por mucho que prometan ser la opción definitiva, sus resultados terminan siendo similares. Todas consiguen una pérdida de peso que no se perpetúa en el tiempo.
A los 12 meses de la intervención, los sujetos analizados habían vuelto a ganar un cuarto del peso perdido, una cifra que podría ser mucho mayor si el seguimiento hubiera sido más amplio. "Un año no es suficiente para conocer los efectos a largo plazo tanto de la pérdida de peso como de las mejoras metabólicas o las enfermedades asociadas al sobrepeso", señala José María Ordovás, director del laboratorio de Nutrición y Genómica de la Universidad de Tufts (EEUU), investigador y colaborador senior en el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y director científico del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación (IMDEA).
Coincide con su punto de vista Miguel Ángel Martínez, investigador de la Universidad de Navarra y uno de los mayores expertos en dieta mediterránea, quien recuerda que uno de los puntos cruciales de la investigación actual en nutrición es "ver la sostenibilidad de las dietas a largo plazo". De hecho, su equipo ya trabaja en la siguiente fase del estudio PREDIMED, que analizará los efectos de una restricción de energía dentro del patrón de la dieta mediterránea en un plazo de al menos cinco años.

Artículo disponible en: http://www.elmundo.es/salud/2014/09/03/5406eba8ca4741d5578b4573.html